martes, 26 de junio de 2012

Bacho crónico: Bill Bitjay y Katana

"B y U"

"U" es un muchacho con lentes y rostro infantil, tiene un bigote que lo hace ver extraño, desfasado, habla muy despacio, escoge las palabras antes de decirlas. "B" es alto, de pelo ensortijado y muy corto, es delgado y no le gusta el futbol. "B" y "U" me cuentan que hacen un cómic, una serie de libros ilustrados donde los personajes principales "Bill Bitjay y Katana" masacran ejércitos de zombis  y de mutaciones genéticas aberrantes, el entorno es sombrío, la epidemias arrasan a la humanidad y los culpables son los diabólicos "científicos biogenetas" auspiciados por ambiciosas y delirantes compañías multinacionales. Jóvenes, les digo, esa historia ya la he leído en otras páginas, pero debo decirles que su relato es muy confuso, demasiados personajes, mucha sangre y de tantas historias no sé cuál es la principal. "U" entorna los ojos y se enciende, no maestro, lo que pasa es solo ha leido el primer capítulo, de 48 que ya tenemos, cuarenta y ocho, le digo, ya escribieron tantos capítulos, ¿ya los dibujaron?, les reviro, vamos en el 17 prof. me dice "B" muy serio y con los ojos entrecerrados, nos hemos saturado un poco, a "U" no le han salido algunos trazos y no ha aprendido las técnicas del entintado. El maestro que lo está enseñando a dibujar, dice, que lo de las tintas viene después, que lo primero es dibujar correctamente los cuerpos en movimiento. 

"B" y "U" están comprometidos con su proyecto más que con su semestre. Es un hecho. Y cómo van con las materias, le digo, pues van maestro, me dicen, ahí van. Los compañeros de aula  de "B" y "U" son un misterio, solo miradas, a veces pienso que tienen como único proyecto aprobar las materias de la manera más sencilla y fácil apelando a la magnanimidad del profesor o de la sesiones de teatro, un punto más prof. porque fui al teatro, ¿no?. Siento que esta multitud de zombis, les digo a "B" y a "U", que está masacrando este muñeco son sus compañeros de salón ¿no jóvenes?, se quedan callados, comparten miradas, y sonríen, me observan. "B" me dice, pues algo hay de eso prof. a veces pensamos que si Katana estuviera en el salón solucionaría todos nuestros problemas, ¿Con una masacre jóvenes? Sí, contesta "U", con los zombis no se puede dialogar. Me quedo en silencio, los veo salir sonrientes, tranquilos, algo alcanzo a escuchar sobre el profe de Matemáticas y unas hipérboles que no se dejan domar.

Una Mínima

Ve pasar el autobús y no le hace la parada. Entonces el gato le dice:
"Tienes que hacer algo con eso de no querer tomar el autobús, Jack, no está bien eso"

lunes, 30 de abril de 2012

Primavera....


La noche de Walpurgis
por Francisco Aragón

29/04/2008

Sin duda es una ironía simpática que el día del niño en México se celebre el mismo día de la Noche de Walpurgis; fecha umbral por excelencia, clave en el calendario mágico tradicional que señala el fin del invierno y el principio de la primavera, por lo que se le relaciona sobre todo con ritos de fertilidad, pero que también marca un periodo, una noche, durante la cual los seres del otro mundo tienen permiso para salir a mezclarse con las personas. Se decía que era un día perfecto para los aquelarres que siempre, si se trataba de aquelarres respetables claro, terminaban en orgía; otra tradición indica también que ese día las hadas cabalgan desenfrenadas barriendo con todo lo vivo que se encuentra a su paso y buscando doncellas y donceles que llevarse a su morada en el otro mundo; también se tenía la creencia que era de mala suerte casarse no sólo el 30 de abril o el primero de mayo sino durante todo el mes de mayo con riesgo de contraer nupcias con una mujer perteneciente al más allá.


Sin saber nada de esto yo viví una experiencia interesante un 30 de abril. Yo era muy joven y había decidido junto con mi novia aprovechar el puente organizando un picnic en un bello valle cercano. No diré que no tomamos nada, nadie que me conozca lo creería, pero hasta ahora aún no me puedo explicar la extraña manera en que el tiempo transcurrió ese día, como si avanzara a grandes saltos; de un momento a otro la luminosa mañana se convertía en frío atardecer y luego la noche ya amenazaba en el lapso de un parpadeo sin que en medio sucedieran eventos que pudiéramos recordar. Ni ella ni yo lo confesamos en ese momento, pero ambos sentimos en varias ocasiones que alguien nos vigilaba sin poder determinar exactamente desde dónde. ¿Por qué nos quedamos tanto tiempo en esas circunstancias? Lo cierto es que al final el miedo nos venció definitivamente y salimos justo a tiempo del valle, tomando el último camión hacia la ciudad. El primero de mayo no nos vimos, teníamos demasiadas cuentas pendientes con el sueño.

domingo, 18 de marzo de 2012

To light the lamp of love in your hearts



Noche 1003

Anoche soñé con el Sai Baba. Entraba en mi cuarto, con ese enorme y envidiable pelo. Maestro Baba, le dije, qué intenciones tiene usted, él me contestó que las mejores y me enseñó sus manos, eran enormes. Me sentí perplejo. Maestro Baba, le dije, qué me va hacer, y con esa voz tierna y tranquila me dice, recuerda que el cuerpo es un castillo y yo sé el lenguaje del corazón. Eso si saca de onda y qué es lo que usted construirá en mi corazón. Me miró perplejo y dijo, no sé, yo solo curo, no arreglo entuertos. Entonces me desperté

Noche 2012

Estaba en un hotel. Era precioso, con roca gris y columnas blancas. Estaba en altos. Abajo una ciudad con canales, con un  río transparente que la atravesaba, el cielo era de azul metálico, al fondo unas nubes negras, enormes y dije: "no, esto no está bien". Y si, de pronto el brazo, la vertical de nubes. Carajo, un tornado ahora y la ciudad a medio camino. La dejará hecha mierda, pensé. El monstruo se acercaba rápidamente, veía como destrozaba la ciudad, volaban escombros por todos lados, el sonido era abrumador. Entonces corría. Sentía el enorme monstruo a mis espaldas, cerca. Entré al cuarto y el Sai Baba me esperaba con los brazos abiertos. Maestro, no joda, nos va llevar el carajo el tornado, le dije. Él me miró y dijo, olvídate de eso, recuerda que yo tengo una lámpara de amor que alumbra tu corazón. Quedé perplejo, afuera el tornado era un bramido espeluznante. Entonces me desperté. Esto no está bien, pensé, ya son dos visitas del Sai Baba en menos de dos meses.

Shalom Night

Yehuda me dice, ¿conoces al Sai Baba, verdad? lo he visto salir de tu casa; es relativo, Yehuda, de pronto se me aparece con esa melena envidiable y me dice metáforas holísticas que todavía no comprendo bien. Yehuda se queda viéndome, mueve la cabeza y suspira; ¡ah qué Marco!, yo que tú me la llevaba tranquila con el Sai Baba. Pero si me la llevo tranquila, le contesto gritando, ¡qué chingaos quieres que haga! si estoy soñando y de pronto ahí está, diciendo que hay un castillo en mi corazón y que él es un arquitecto de horizontes de amor y cosas así. Yehuda entrecierra los ojos y dice, ¿te friquearías si te dijera que yo también hago lo mismo?... ¡Ohhh chingao! alcanzo a escuchar que digo antes de despertarme.

Noche con campanas

Deja que entre en tu corazón, me dijo el Sai Baba; otra vez con eso maestro, le dije, la verdad no quiero que construya un castillo en mi corazón, mejor no la llevamos tranquila maestro. No, dijo, nada de eso, te prometí que escucharías la música de las campanas del alma. ¡No, ya no, le dije, ya basta de entrometerse en mis sueños! me levanto siempre bien sacado de onda. De eso se trata, me dijo, de las ondas, mira, vez mi mano, ya están alterando tus ondas, mira, mira con atención...entonces me despierto. Holístico pensé, me estoy volviendo holístico.


Noche arcaica

Oiga maestro Baba, qué sabe usted de la psicomagia, de los psico-chamanes. ¡Nada, me dice, nada sé de esas charlatanerías! Pero Maestro, le digo afinando los argumentos, mire, mire, ellos también hablan de “los espíritus como cuerpos inhibidores intelectuales”, mire dicen que “las ideas que absorbemos en la familia, como: “el amor no existe”, “el dinero es sucio”, “el sexo es el demonio”, “las mujeres son idiotas”, etcétera, y que, en nuestro presente, limitan el contacto con nuestra lucidez y genio”; le cito de memoria (algo insólito) con mis brazos abiertos. Nada, nada, nada solo acuérdate de los castillos del alma y de las ondas, me dice manoteando, de las metáforas sanadoras y de mis manos, mira, mira mis manos ¡Míralas! No cabe duda, el maese Baba, se pone cada vez más violento en mis sueños. Eso me que saca de onda, pero esto del chaman que todos llevamos dentro ya no me está gustando. ¿Hasta dónde me llevarán los sueños?


El Régimen

Empezaremos por tu alimentación, me dijo el Sai Baba, de ahora en adelante nada de lácteos ni de grasas animales; ¿ni siquiera un poco de queso Sai Baba? si, el queso está permitido, entre más amarillo mejor, recuerda que las frutas amarillas tienen mucha proteína y carecen de ácidos lácticos. El Sai Baba era enfático, yo tomaba nota y asentía con el ceño fruncido, uno debe tener siempre el ceño fruncido cuando se habla de la propia salud. Te alimentarás de carbohidratos vegetales y de vitaminas animales, jugos de jitomate en la mañana, miel con limón en la tarde y cacahuates con ajo en la noche. ¿Con ajo maestro?, así es, el ajo enfatiza la síntesis del metabolismo celular y de la retención de líquidos... carajo, cuando habla así el Maestro Baba ni qué decirle.


La Caminadora

Maestro Baba hice media hora de cardio en una caminadora, sude por todos lados. Así es, con eso se empieza, se suda la frustración de años de ser un perdedor empedernido y un tragón de mierda. No pues Maestro, no me anime de esa manera. ¡Nada, nada! Tienes que seguir con tu dieta macrovitamínica con proteínas vegetales y vitaminas animales. Recuerda, y me señala con su grandísimo dedo índice, recuerda que el fin de esta carrera tiene que ver con la música del amor que voy a tocar en tu corazón... ¡Chale! ¿Todavía sigue con eso maestro Baba?

miércoles, 22 de junio de 2011

Por piernas

Por piernas, siempre se escapa uno por piernas ¿o acaso no es  la luz donde quieres escapar?

viernes, 6 de mayo de 2011

Los recuerdos

Y llené mi pared blanca de recuerdos para no olvidarte. Pero se me acabó el espacio y ya no supe más qué hacer.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Una mínima

Vació la casa. Solo dejó una silla y la cortina en la ventana. Les gustaba sentarse y ver como entraba el aire a ese espacio perfectamente vacío y extraordinariamente lleno. Y así respiró.

La biblioteca de mis sueños

Francisco Aragón 
9/01/2008 
Es sabido que una de las bibliotecas personales más grandes e importantes de América es la que reunió José Luis Martínez (1918-2007) en su propia casa en la Ciudad de México. Crítico e historiador de la cultura mexicana (ÉL estudioso de literatura mexicana por antonomasia), ha dejado, al morir, una duda sobre el destino de su impresionante biblioteca; por supuesto cada institución medianamente relacionada con la cultura ha estirado la mano para decir “yo”, según algunos comentarios tal vez las más aventajadas sean la Sociedad Mexicana de Escritores, la Academia de la Lengua, o la propia UNAM, e incluso se corre el escalofriante rumor de que su sarcófago, construido ex profeso, sea la deforme y enferma macro biblioteca José Vasconcelos. Sólo espero que sea posible la voluntad del difunto de conservar el total del acervo unido y no repartirlo en varios lugares, lo cual sería lo más lamentable salvo que suceda lo que está tan de moda últimamente y la dicha biblioteca termine en alguna universidad estadounidense.
Sólo una vez pude conversar con José Luis Martínez, fui a visitarlo a su casa con el fin de solicitarle la autorización para publicar un antiguo trabajo suyo en una nueva antología sobre Nervo; en esa ocasión me recibió en su despacho y a pesar de sus 82 años fue muy amable y trató de interesarse por mi conversación, sin embargo era evidente para los dos que el trámite debía concluirse rápidamente, así que apenas hablamos de Nervo, un segundo sobre Tario (de quien fue amigo personal y primero en reconocer su talento) un poco más sobre sus bellos gatos, y abusando de mi suerte le pedí me dedicara su libro más clásico Literatura mexicana siglo XX 1910-1949, en una reedición de la cual al parecer él no tenía conocimiento.
Además de la amabilidad del sabio viejecillo, recuerdo que me impresionó mucho aquella habitación, las paredes tapizadas de libros, incluso hasta una puerta al fondo que al cerrarla era una estantería más y al abrirse me dejaba imaginar pasadizos de libros que daban a habitaciones de libros y salas con una flora interna de volúmenes encuadernados que colmaban cada posible ángulo de la casa.
El breve encuentro terminó y salí de allí todavía un poco mareado por mis imaginaciones, noté entonces que los muros externos de la casa estaban completamente cubiertos por enredaderas y volví a pensar en los libros apoderándose del espacio vital por dentro, mientras por fuera las plantas recobraban de alguna forma la casa para la naturaleza.
¡Ay mi pasado ecosistema nerviano!, con su jungla de trabajos, con sus presas y sus depredadores, alguna gema extraje (si bien no la que quería) de los turbulentos ríos de aquellos días.

martes, 21 de septiembre de 2010

Yo cultivo en mi corazón dos esperanzas



La puerta en el muro


Francisco Aragón (1973-2008)
 
El protagonista del cuento “La puerta en el muro” de H. G. Wells vive una circunstancia terrible. Cuando tenía ocho años se topa con una enigmática puerta y no puede resistir el traspasarla, al otro lado encuentra ni más ni menos que un jardín encantado en donde todo le parece maravilloso; lo reciben dos panteras negras que pueden comunicarse con él amablemente y que se convierten en los compañeros de juegos ideales para el chico quien se siente completamente feliz. No obstante tiene que salir del jardín para volver a su casa prometiéndose que volvería lo antes posible para reanudar esa dicha indescriptible, sin embargo, y esto es lo terrible, nunca más vuelve a encontrar aquella puerta.


La vida de este niño que se hace hombre se desarrolla normal, su personalidad competitiva y ambiciosa lo convierte en un importante funcionario pero descubre que el vacío que dejó la perdida de su jardín no puede ser sustituido por ninguna otra satisfacción, y que se ha entregado a una existencia gris en lugar de tratar de recobrar la felicidad, es entonces cuando, ya en su madurez, desespera.


Sin contar el final de la historia (el cual inscribe a este cuento dentro del muy restringido género de lo fantástico), puedo agregar que se trata de un tema común en la literatura, repetido en infinidad de motivos: el paraíso perdido, metáfora del fin de la inocencia, de la enajenación del hombre, crítica al materialismo, etc., Leído como cuento de hadas el reino otro al que accede el personaje, ese mundo paralelo sublimación del nuestro es eso, un reino feérico, por lo tanto también puede ser entendido como el reino de los muertos.


¿Hay vida después de la vida?, ¿de verdad existe el amor después del amor?, ¿podremos regresar a nuestro jardín o en realidad hemos muerto al entrar allí y al salir sólo somos un cascarón de nosotros mismos, arrastrando los años con los pasos erráticos hasta que un accidente de microbús nos devuelva a nuestra mitad que significa? Yo cultivo en mi corazón dos esperanzas.

viernes, 2 de julio de 2010

El nieto de Bébert


Un gato 

George Steiner 

Bébert era un gato atigrado de Montparnasse, nacido probablemente en 1935. Encontró a su segundo amo en el París ocupado a finales de 1942. A Bébert —“la magia misma, el tacto por longitud de onda”, como lo describió su amo— se hizo necesario abandonarlo cuando el amo y la esposa, Lucette, se esfumaron en dirección a Alemania en la pavorosa primavera de 1944. Bébert no aceptó la separación. Fue transportado en el saco de viaje. El periplo los condujo por cráteres lunares de bombas, ferrocarriles destrozados y ciudades ardiendo como antorchas enloquecidas. Bajo los bombardeos, Bébert, medio muerto de hambre, se perdió, pero volvió a encontrar a su amo y a madame. El trío cruzó y volvió a cruzar el Reich en pleno hundimiento. En un último y desesperado empujón, llegaron a Copenhague. Cuando la policía danesa fue a detener a aquellos huéspedes inoportunos, Bébert se escabulló por un tejado. Luego de que lo atraparon, el legendario animal fue enjaulado en la perrera de una clínica veterinaria. Cuando su amo fue liberado de la cárcel y se recuperaba, Bébert tuvo que ser operado de un tumor canceroso. Pero el felino de Montmartre estaba de vuelta de todo. Resistió el trauma y tuvo una rápida recuperación, con la serenidad, más lenta y sabia, de los gatos que van envejeciendo; fiel, silencioso y enigmático.

Amnistiado, el patrón de Bébert tomó el camino de su casa a finales de junio de 1951. Cuatro gatos menores —Thomine, Poupine, Mouchette y Flúte— les acompañaron en el viaje. Con aspecto de esfinge desde hacía años, Bébert, que compartía tantos secretos, murió en un suburbio de París a finales de 1952. “Después de muchas aventuras, cárcel, vivaques, cenizas, toda Europa […] murió ágil y gracioso, impecablemente, esa misma mañana había salido de un brinco por la ventana […] ¡Nosotros, que nacimos viejos, parecemos ridículos en comparación!”. Así escribió su afligido amo, Louis-Ferdinand Destouches, quien se firmaría Céline (tomado de la abuela), médico, paladín de la higiene social entre los desposeídos, trotamundos en África y en Estados Unidos, excéntrico chiflado. Sería un placer informar sobre Bébert. Sobre Céline, no.

Texto publicado en Nexos, México, Julio del 2010 

Bacho crónico. Corrección prosódica

Está dormido, respira fuerte. Sus compañeros se ríen, lo observo y digo, de seguro su compañero se levantó temprano para ir a trabajar. Un...